El paso del tiempo, la predisposición genética y la pérdida de elasticidad cutánea se reflejan con especial intensidad en la zona periocular. La aparición de piel sobrante en los párpados superiores, las bolsas grasas en los inferiores y el hundimiento del surco nasoyugal aportan al rostro una expresión de cansancio constante y envejecimiento que muchas veces no coincide con la vitalidad real del paciente.
La blefaroplastia es la intervención de cirugía plástica facial diseñada para restaurar la frescura, ligereza y armonía de la mirada. Mediante técnicas quirúrgicas precisas y mínimamente invasivas, el Dr. Ignacio Sanz consigue un rejuvenecimiento integral del tercio superior del rostro con cicatrices prácticamente imperceptibles y una rápida recuperación.
Tratamiento integral de los párpados superiores e inferiores
Cada mirada presenta unas características anatómicas únicas, por lo que el abordaje quirúrgico debe planificarse de manera completamente individualizada.
Blefaroplastia superior para eliminar el exceso de piel y pesadez
En el párpado superior, la piel descolgada genera un pliegue que puede dificultar el maquillaje e incluso reducir el campo visual en los casos más pronunciados. Durante el procedimiento, se extirpa con precisión milimétrica la piel sobrante y, habitualmente, una fina tira del músculo orbicular para aligerar la estructura palpebral.
Asimismo, se evalúa la necesidad de tratar las bolsas grasas internas o externas con un criterio conservador para no vaciar la cuenca orbitaria con el paso de los años, así como la grasa retroorbicular (ROOF) cuando la cola de la ceja presenta pesadez, evitando recaídas a largo plazo.
Blefaroplastia inferior transconjuntival sin cicatrices visibles
En los párpados inferiores, el objetivo principal es corregir las bolsas grasas (interna, media y externa). Para ello, el Dr. Sanz emplea un abordaje transconjuntival, accediendo desde el interior del párpado sin dejar ninguna incisión externa visible.
Tras la extirpación parcial y medida de las bolsas grasas, se trata la piel para evitar la flacidez secundaria. Esto puede realizarse mediante técnicas como la cantopexia (para tensar el ángulo lateral del ojo), el lipofilling de soporte o la aplicación de un peeling médico de TCA (ácido tricloroacético), que induce una retracción y regeneración profunda de la piel del párpado inferior.
Lipofilling del surco nasoyugal para un resultado armónico
Para completar el rejuvenecimiento, con frecuencia se asocia la microinfiltración de grasa autóloga del propio paciente en el surco nasoyugal (conocido popularmente como el pliegue de la amargura) y en la región malar (pómulo). Esta técnica restaura los volúmenes perdidos en el tercio medio facial con absoluta naturalidad.

Proceso quirúrgico y postoperatorio
La intervención se realiza en entorno hospitalario de primer nivel, habitualmente bajo anestesia local y sedación.
- Planificación y cirugía: si se realiza únicamente blefaroplastia superior, el procedimiento es ambulatorio y el paciente regresa a casa el mismo día; si se combinan párpados superiores e inferiores, se realiza un ingreso hospitalario de una noche para mayor comodidad y control médico.
- Tecnología para la recuperación: tras la intervención se emplea hiloterapia, un sistema de enfriamiento regulado que disminuye de forma muy notable la inflamación y los hematomas.
- Reincorporación: la recuperación es rápida, permitiendo retomar la actividad habitual y el uso de maquillaje en torno a los 7-10 días, con un seguimiento médico periódico hasta el alta definitiva a los 6 meses.
Preguntas frecuentes sobre la blefaroplastia en Madrid
¿Quedarán cicatrices visibles tras la blefaroplastia?
En la blefaroplastia superior, la incisión queda completamente oculta en el pliegue natural del párpado y con el tiempo se vuelve prácticamente invisible. En la blefaroplastia inferior, al realizarse por vía transconjuntival (por dentro del párpado), no existe ninguna cicatriz externa.
¿Cuánto tiempo dura la recuperación?
La reincorporación a la vida cotidiana suele producirse en un plazo de 7 a 10 días, momento en el que la mayor parte de la inflamación ha remitido. La actividad deportiva intensa debe posponerse durante 4 semanas.
¿Cambiará la expresión de mis ojos?
No. La técnica empleada por el Dr. Sanz busca devolver la vitalidad y el descanso a la mirada respetando siempre la forma y rasgos originales del rostro, evitando resultados artificiales o miradas vacías.
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